Sin la protección adecuada, trabajar en algunos sectores de alto riesgo puede suponer una gran amenaza para la seguridad ocular. La Organización Internacional del Trabajo informa de que cada año se producen unos 340 millones de accidentes laborales en el mundo y 2,3 millones de muertes por enfermedades o accidentes o relacionadas con el trabajo.

 

Según el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud en el Trabajo (NIOSH), cada día, unos 2.000 trabajadores estadounidenses sufren lesiones oculares en el lugar de trabajo que precisan tratamiento. No se trata únicamente de lesiones menores: alrededor de un tercio necesitó el ingreso en un servicio de urgencias. 

 

Una investigación realizada en Francia informa de que los traumatismos oculares son un verdadero problema de salud pública, y que las lesiones oculares de origen laboral afectan principalmente a hombres jóvenes. Según un  reciente estudio realizado en España, la mayoría de estas lesione afectan a las partes del ojo más expuestas, que son la córnea y la conjuntiva. 

Riesgos de lesiones oculares en el lugar de trabajo

 

Los sectores de la construcción, la fabricación y la minería están especialmente expuestos a riesgos, y son responsables del 40% de las lesiones oculares en el lugar de trabajo. Otras ocupaciones de alto riesgo son la soldadura, la carpintería, la reparación de automóviles, el mantenimiento, la fontanería y los trabajos eléctricos. 

Un estudio reciente realizado sobre 500 trabajadores de la soldadura y la carpintería reveló que el cinco por ciento no utilizaba nunca equipos de protección individual (EPI) en el lugar de trabajo. El cero por ciento de los trabajadores llevaba gafas de protección en actividades en las que eran necesarias. Las exigencias del trabajo y la mala visión son las razones que se mencionan para no usar el EPI adecuado. Sin embargo, el uso de las gafas EPI adecuadas contribuye a mejorar la productividad de los trabajadores y las gafas de seguridad graduadas son ideales para los trabajadores con problemas de visión.

Las cinco peligros principales en el lugar de trabajo son: impactos, calor, productos químicos, radiaciones y enfermedades infecciosas. 

Riesgos de impacto

Las lesiones en el lugar de trabajo suelen ser provocadas por objetos que salen despedidos o que caen y entran en contacto con el ojo. Pueden ser desde pequeñas partículas expulsadas por las máquinas, como trozos de metal o vidrio, hasta objetos más grandes, como clavos o grapas, que pueden introducirse en el globo ocular.

En tareas como el lijado, el trabajo de la madera y el aserrado existe un alto riesgo de que el serrín y las astillas de madera entren en contacto con los ojos. El astillado, la perforación y el cincelado pueden provocar el desprendimiento de partículas de hormigón y metal. También la arena, el polvo y la suciedad del lugar de trabajo pueden ser arrastrados por el viento y causar lesiones. Incluso algunos objetos más pequeños que la cabeza de un alfiler pueden provocar pinchazos, quemaduras y contusiones en el ojo. Los trabajadores también corren el riesgo de que les caigan escombros, como materiales y herramientas de construcción, y de sufrir un traumatismo por golpes contra un objeto o una máquina. En este sentido, todos los trabajadores, independientemente de su sector, deben protegerse con gafas de seguridad.

Peligros térmicos

En algunos sectores, el calor extremo puede provocar quemaduras en los ojos. Estas lesiones son especialmente frecuentes entre los soldadores, que trabajan con objetos a temperaturas muy altas y que sueltan chispas calientes. Los fontaneros trabajan con piezas y tuberías calientes que desprenden vapor y agua hirviendo. 

Los trabajadores también pueden estar expuestos a salpicaduras de materiales calientes, como el metal fundido, durante los trabajos de vertido, fundición, inmersión en caliente u horno. 

Riesgos químicos

En muchos sectores, los empleados trabajan con productos químicos que pueden dañar gravemente los ojos. Muchos productos químicos peligrosos, como los ácidos y otros corrosivos, pueden afectar gravemente a la visión o dejar ciega a una persona. Los riesgos químicos pueden presentarse de muchas formas: salpicaduras, aerosoles, rociados y vapores, por lo que es necesario un EPI completo para estos entornos. La mayoría de las lesiones se producen por el uso incorrecto de los EPI, por lo que se recomiendan planes de seguridad completos, así como la comprobación y el ajuste periódicos de las gafas de protección. Se debe elegir un EPI que proteja de forma óptima contra los riesgos químicos, como gafas con juntas específicas y cintas de neopreno. 

Riesgos de radiación

La exposición a altas concentraciones de radiación ultravioleta, infrarroja y de luz reflejada puede provocar graves lesiones oculares, como quemaduras en la retina, cataratas y ceguera permanente. 

La soldadura, el corte con soplete, la soldadura fuerte, la soldadura blanda y el trabajo con láser son actividades de alto riesgo en términos de seguridad ocular. Cuando una radiación intensa entra en el ojo, provocando dolor, enrojecimiento, sensibilidad y lagrimeo, se produce lo que se conoce como “ojo del soldador”. La exposición a la radiación debe limitarse, ya que los efectos a largo plazo pueden provocar cataratas. 

Trabajar al aire libre sin protegerse del sol puede provocar lesiones oculares. La radiación UV puede dañar los tejidos superficiales del ojo, así como la córnea y el cristalino, y provocar cataratas, cáncer ocular y ceguera. Las gafas de protección absorben tanto la radiación UV-B como la UV-A mientras se trabaja al aire libre.

Riesgos de enfermedades infecciosas

 

En el ámbito de la sanidad, los ojos de los trabajadores suelen estar expuestos a riesgos de enfermedades infecciosas. Los trabajadores sanitarios y el personal de apoyo, como el personal de laboratorio y de limpieza, corren el riesgo de infectarse por enfermedades y virus a través del contacto directo con las membranas mucosas del ojo, la contaminación cruzada al tocar objetos o a través de las gotitas respiratorias. Algunas afecciones menores pueden contagiarse a través del ojo, al igual que otras enfermedades y virus más peligrosos, como el VIH, la hepatitis B y el COVID-19. 

Gafas de protección para sectores de alto riesgo

 

La buena noticia es que más del 90 por ciento de las lesiones oculares de en el lugar de trabajo pueden evitarse si se utilizan las gafas de protección adecuadas. Algunas de las principales razones de estas lesiones son que los trabajadores no llevan las gafas de protección adecuadas o que no llevan el tipo de protección correcto para la tarea en cuestión. A continuación le ofrecemos una guía de las diferentes opciones disponibles para proteger su visión en el trabajo:

Gafas de seguridad

 

Para proteger adecuadamente los ojos, principalmente de los impactos, pueden utilizarse gafas de seguridad. Las gafas de protección cuentan con lentes y monturas más resistentes que las gafas normales, pero su aspecto y tacto son similares. Las gafas de seguridad deben tener protección lateral, monturas ultraenvolventes o patillas de gran tamaño para garantizar la protección contra las partículas que salen despedidas. Para una mayor protección, disponemos de gafas de seguridad con protección superior que reducen el riesgo de que estas partículas entren en contacto con los ojos.

Gafas de seguridad graduadas

 

Las gafas de seguridad graduadas protegen a los trabajadores con problemas de visión. Una mala visión en el trabajo disminuye la productividad y aumenta el riesgo de accidentes y lesiones, por lo que una protección óptima es fundamental. Las gafas de protección graduadas ofrecen las mismas ventajas contra los impactos, los productos químicos y otros peligros, a la vez que corrigen los problemas de visión y la fatiga ocular.

Gafas panorámicas

 

Las gafas panorámicas son esenciales para cualquier trabajo que implique un alto riesgo de lesiones por impacto, polvo o salpicaduras químicas. Ofrecen una estanqueidad total de la zona que rodea los ojos y son resistentes a los impactos. Las gafas panorámicas de seguridad son la opción ideal para los trabajadores de sectores como el de la reparación de vehículos, en el que puede haber chispas y restos de metal, o en fábricas donde se genera mucho polvo. La personas con problemas de visión pueden llevar las gafas panorámicas sobre las gafas graduadas. 

Tanto si se utilizan gafas de seguridad como gafas graduadas o gafas panorámicas, la elección de un producto que se ajuste al rostro del usuario garantiza una mejor protección. Estos se ajustan sin dejar ningún hueco en las mejillas y tienen un puente nasal que se adapta perfectamente, sin ninguna molestia.

Pantallas faciales

 

Las pantallas faciales proporcionan una cobertura total de los ojos y la cara que protegen de muchos riesgos de impacto, enfermedades infecciosas, agentes patógenos transmitidos por la sangre y riesgos químicos y térmicos. En el caso del personal sanitario, las pantallas faciales protegen de las gotitas respiratorias, como las que transmiten el SARS-CoV-2, de las salpicaduras de sangre y de otros peligros. Si se trabaja cerca de radiaciones peligrosas, las pantallas especialmente diseñadas pueden proporcionar una protección completa de la cara. Las pantallas faciales también protegen frente a los riesgos eléctricos, a la vez que permiten tener un campo de visión completo.

Poner en práctica la seguridad ocular

Un programa adecuado de EPI puede proteger a los empleados y a las empresas. La elección de las gafas adecuadas, tanto correctivas como no correctivas, garantiza una visión clara en todo momento y reduce el peligro de lesiones. Todas las gafas de protección deben ajustarse correctamente, mantenerse en buen estado y sustituirse cuando estén dañadas. Además de proteger, el uso de unas gafas de seguridad adecuadas aporta mayor bienestar en el trabajo, aumento de la productividad, sensación de serenidad y reducción de la fatiga y el absentismo.